Mario Vargas Llosa, entre las utopías arcaicas y las liberales
Abstract
Mario Vargas Llosa comenzó su carrera intelectual y política alentado por ciertas utopías, de corte marxista o existencialista, pero con el paso del tiempo se desencantó de ellas, y se distanció también de las utopías locales, como la “arcaica” de José María Arguedas, y evolucionó hacia un escepticismo en el que solo tenían cabida la teoría del esfuerzo personal por conseguir objetivos y ciertas conquistas sociales, a su modo de ver, relacionadas con el liberalismo. Esa evolución corrió paralela, aunque no de forma lineal y coincidente, a la de su obra literaria, cuyo itinerario comenzó en una fuerte presencia del mal, como motor de la actividad humana, hacia una visión más humana y comprensiva de sus héroes y antihéroes y, finalmente, un acercamiento a sugerencias utópicas en algunas de sus últimas novelas, como El héroe discreto (2013) o Le dedico mi silencio (2023). Mario Vargas Llosa began his intellectual and political career inspired by certain Marxist or existentialist utopias, but over time he became disenchanted with them, and he also distanced himself from local utopias, such as José María Arguedas's “archaic” one, and evolved toward a skepticism in which there was only room for the theory of personal effort to achieve goals and certain social conquests, in his view, related to liberalism. This evolution ran parallel, although not in a linear and coincidental way, to that of his literary work, whose trajectory began with a strong presence of evil as the driving force of human activity, moving towards a more humane and understanding view of his heroes and antiheroes, and finally, an approach to utopian suggestions in some of his latest novels, such as El héroe discreto (2013) or Le dedico mi silencio (2023).
